domingo, 21 de diciembre de 2014

(Crónicas Marcianas)Hecho Prostatico

Puedo pensar en cualquier parte. Pero mejor si no lo hago mientra estoy follando. Ocurre siempre cuando estoy a la faena, que comienzo a divagar y la picha se me queda como inerte. No es que me quede sin erección, es que se queda como catatónica, incapaz de eyacular, aunque apta para largas horas de sexo interrumpido solo para cargar pilas o reponer líquidos, como el ciclista de fondo en el que me transforma el acto amatorio intrascendente.
Este hecho púbico, o mas bien prostático que, a priori, podría parecer una ventaja para un coleccionista ocasional de polvos imverosimiles, se convierte en lo contrario para el amante, debido a la fea costumbre que van adquiriendo algunas mujeres, de sentirse satisfechas en el orgasmo masculino, tanto como en el suyo propio, aunque sea múltiple, variado y repetido. Lo que yo llamo la entrega total de sólidos y líquidos.
El estrés puede ser mayúsculo y bastante coaccionador. Da igual que giman o griten, se muevan o me digan procacidades, cuando pienso en correrme por fin, le da la epilepsia al nabo y oye, que no hay manera.
Dice Piter que es que soy un vicioso, y #javapedia, que un poeta, Ángel siempre pensó, al igual que yo, que soy Marciano, cuando no, que soy maricón.
El caso es que el acto eyaculatorio sublime y  relajador, se transforma en un estertoreo exceso de manualidades, caricias ovogenitales y sudor, digno de la mas vulgar de las películas eróticas italianas de los setenta

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