domingo, 21 de diciembre de 2014

(Crónicas Marcianas)Hecho Prostatico

Puedo pensar en cualquier parte. Pero mejor si no lo hago mientra estoy follando. Ocurre siempre cuando estoy a la faena, que comienzo a divagar y la picha se me queda como inerte. No es que me quede sin erección, es que se queda como catatónica, incapaz de eyacular, aunque apta para largas horas de sexo interrumpido solo para cargar pilas o reponer líquidos, como el ciclista de fondo en el que me transforma el acto amatorio intrascendente.
Este hecho púbico, o mas bien prostático que, a priori, podría parecer una ventaja para un coleccionista ocasional de polvos imverosimiles, se convierte en lo contrario para el amante, debido a la fea costumbre que van adquiriendo algunas mujeres, de sentirse satisfechas en el orgasmo masculino, tanto como en el suyo propio, aunque sea múltiple, variado y repetido. Lo que yo llamo la entrega total de sólidos y líquidos.
El estrés puede ser mayúsculo y bastante coaccionador. Da igual que giman o griten, se muevan o me digan procacidades, cuando pienso en correrme por fin, le da la epilepsia al nabo y oye, que no hay manera.
Dice Piter que es que soy un vicioso, y #javapedia, que un poeta, Ángel siempre pensó, al igual que yo, que soy Marciano, cuando no, que soy maricón.
El caso es que el acto eyaculatorio sublime y  relajador, se transforma en un estertoreo exceso de manualidades, caricias ovogenitales y sudor, digno de la mas vulgar de las películas eróticas italianas de los setenta

jueves, 18 de diciembre de 2014

A mi Princesa.


Cuando mi Princesa despierta, yo ya llevo años mirándola. Es tan dulce dormida, como intensa follando. No recuerdo haber mirado así a nadie, no recuerdo haber deseado así antes.

Mi princesa es lista como un pájaro que escapa al tráfico, rápida y alegre. Tiene grandes sueños y muchas ganas de vivir otra vez, y yo la ayudo a dormir, y que esos sueños duren, mientras cada mañana la despierto con mi mano en su entrepierna, para que sepa que sigue viva, y que nada va a ser ya como antes.

Mi Princesa recuerda cada instante, cada palabra y muchos gestos, que yo me encargo de que sean hermosos, aunque me cuesten unas terribles agujetas y calambres. Me gusta que recuerde, por que últimamente me olvido de escribir.

Mi Princesa me hace el amor sin prisas. Se relaja y disfruta de mis manos, de mi lengua y de mi poya, y no me deja pensar en nada que no sea lo hermoso que es gozar de sus labios, de sus caricias y de su coño, mientras yo empapo de sudor sus sabanas, su piel y sus toallas.

Mi Princesa me habla con paciencia, con ternura y comprensión, y no se da cuenta de a un angel como ella, le sobran las palabras para consolarme. Y yo la colmo de besos dulces que me salen del alma, un alma que ella sabe coser tan bien, que me acaban doliendo los brazos y temblando las piernas, mientras le cuento dormido cuanto la quiero.

Mi Princesa siempre sonríe al mirame, y a mi me incendia con su risa, pero se enfada y hace mohines si la hago reír mientras nos cabalgamos, pero es que me gusta tanto su alegría, que quisiera que a veces se corriera a carcajadas, en vez de con gemidos, aunque solo a veces.

Mi Princesa me ama y nunca sabré bien por que, pero yo creo que su amor entiende de miradas, de sueños, de sudor, de palabras, de risas, de poyas y coños, de agujetas y de besos, aun que yo, ignorante y malvado, solo entiendo de mirarla.


martes, 11 de marzo de 2014

(Cronicas Marcianas) Recuperar a Marcia

Cuando se tienen ganas lo mejor es dejarse de ostias y tirar pa'lante con lo que sea.
Aún así, me cuesta dejar la mochila de los años y la falsa conciencia, la pose que me auto impuse, el rol que me marqué y del que ya queda tan poco.
Recuperar a Marcia es mas difícil de lo que creía. A veces asoma, inmisericorde, alegre y talentoso. Otras, las más, se esconde, agazapado como un gato callejero, con los ojos brillantes, ahíto de basura y esperando, al calor del motor de cualquier coche. 
Así me encontraba el Sábado de carnaval. Con las defensas bajadas y sin esperar ninguna posibilidad de trascender.
Las aventuras comienzan cuando uno decide irse a dormir y se equivoca de camino, consciente o inconscientemente. Siempre ayuda tener cerca a alguien que brille, alguien al que le importes poco mas que la mierda que caga, colegas los llamo. Pero toda mierda tiene su mosca.
Aun no he descubierto todos los secretos de la noche, pero algunos se revelan sin tapujos, sin clemencia, y casi siempre, me pillan desprevenido.
Entonces Marcia bufa, se eriza y saca las uñas, salta de su escondite y de un salto pone a funcionar mi mente desdibujada y reprimida. 
Es cuando todo a mi alrededor se convierte en luces de colores y música. Los fantasmas de la noche me revelan su identidad, y los veo transparentes en sus poses inverosímiles y poco audaces. Muchachos asustados que se esconden detrás de chupitos y barbas demasiado cuidadas y chicas modernas insatisfechas y muy pagadas de si mismas.
A Marcia le gusta ser un verso suelto, bailar sevillanas cuando suena Frank Ferdinand, y tocarle el culo al mas macho y guapo, cuando no la polla y jugar a ser eterno, aunque no tenga demasiado sentido, antes muerto que predecible. Así que  cuando la hembra enseña sus armas, me desarmo y finjo ser un niño perdido, para luego follar sin piedad ni satisfacción, como en un viaje astral, ver sin ser visto, Marcia usa mi cuerpo como herramienta de una pasión que no siente, pero que adelgaza, que suda y tiembla. Que convence.
-Dame tu teléfono y volverás a ser una diosa en mi cama. Yo te follaré y Marcia me dirá que hacer contigo...
La próxima vez quizás seas tu la que vuelva a casa en autobús.


PD:¿Alguien les dirá alguna vez a estas niñas que se fotografían con el móvil así, que están mas sexys y guapas, porque es como las vemos cuando nos la están chupando?

sábado, 15 de febrero de 2014

(Crónicas Marcianas) FarWest Huertano

A veces, cuando los planes se tuercen, es cuando todo pasa de estar bien, a ser genial. 
Juntar al camarero, al músico y al crupier, en un mismo espacio, objetivo y deseo, es una idea perfecta en si misma, pero hacerlo un jueves, con la noche llena de universitarios y las cabinas de los garitos ocupadas por los mas locos y eclécticos dj's del panorama huertano, entonces es un cóctel de wenster y modernidad, explosivo y electrizante.









La buena música nos hace beber mejor, a la buena conversación  se une la sensación de euforia y las miradas a las bailarinas de can-can alternativas. Entre ellas destaca Electra, una diosa rubia de metro ochenta y tantos, con uñas, ropa y mirada de colorines,  escoltada por un séquito de muchachas góticas, pistoleras de gatillo fácil, pircing y calculada agresividad (siempre proporcional a las cualidades de los osados vaqueros)
Bizart, Revólver, Capricho... La peregrinación habitual,  la procesión ritual de los magníficos en busca de aventura y diversión.

Entre tanto,  el músico andaba a la gresca con las góticas, y el camarero disfrutaba de ser el único a la altura de la diosa, nada que un par de tapones no pueda arreglar. 
En esta parada de monstruos y vampiros, las bailarinas no se decidían a ser putas, el crupier retiró sus cartas, el músico prefería olvidar la canción, y al barman le tocaba abrir el saloon, mientras acababa la noche entre risas, cascaruja e infusiones.

En la calle, ya avanzada la mañana, las gafas de sol no terminaban de tapar los restos de noche que se adherían a la vestimenta nocturna y al exceso de maquillaje.

Caídos los disfraces, bien arriba ya el día.