jueves, 21 de noviembre de 2013

Furor prostático

Cuando falta la chispa , no se enciende el fuego, eso esta claro, pero ¿despedirse así, diciéndome que no tienes chispa conmigo?

Ella es lo que ahora llaman maduritas. Con los cuarenta vencidos hace varios años, algunas mujeres florecen en manos de peluqueras avezadas y videoblogs de maquillaje y estética. Una segunda juventud aparente, que se mezcla con una especie de adolescencia premenopausica, pero con la experiencia y la sesinibición de tener cumplida casi media vida y, probablemente, algunos desengaños.
Nos habíamos visto con anterioridad solo dos veces, clienta de uno de tantos sitios de los que detalla mi curriculo.

Ella, alegre y audaz, pero también dolida y muy desengañada de su segundo matrimonio. Yo en mitad de un divorcio rápido y decidido. El wasap se había encargado de los primeros malentendidos, que yo achacaba a mi torpeza chateando. Por eso quería quedar y hablar cara a cara, para que no existieran dudas, y no estropear una buena amistad en ciernes.
La primera intentona de quedar, me costo dos semanas de no chatear con ella, desapareció con alguna excusa. 

La segunda vez apareció con un nuevo corte de pelo, tinte, vestido ceñido y tacones... Llévame a donde quieras!!! Vivamos una aventura!!! Y puso en mis manos las llaves de su coche.
Y fue una aventura... Una aventura patética...
Aparecimos en un lugar perdido en de la mano de dios, que resulto ser un vergel exótico, después de pasar por sitios cerrados e incluso uno que resultó ser un puticlub. Nos reímos mucho, mientras un bellezón latino nos trataba de explicar que una copa allí, podía incluir lap dance, striptis y espectáculos lésbicos...

Pero tomando unos deliciosos tes con dulces árabes, fuimos jugando al juego. Ella estaba coqueta y risueña, yo con el freno de mano, utilizando el muro de la sinceridad como evasiva. No queria caer en el primer envite," yo soy un caballero" llegé a decir. Y claro, oler aquel perfume, sentir el calor de esa piel y escuchar esa risa queda y cálida, evitar toda esa tentación fue difícil, pero sincero.

Yo quería un día distinto, quizás una buena amiga y quizá, también, algo de pasión y sexo. Pero no prendió la chispa.

Creo que he perdido a una amiga por no intentar follarmela. ¡Como cambia el mundo Señor!

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