miércoles, 28 de agosto de 2013

Puedo inventar una noche.


Puedo inventar una noche, una que nunca sucediera. Una noche inventada en lugares de verdad, en sitios en los que estube de verdad, escuchando la música, bebiendo las copas y respirando el mismo ambiente.
Puedo inventar una noche en la que te conociera, con fotos en las que salgo contigo y gente con la que estuvimos. Fotos en las que la sonrisa y la noche son las protagonistas, en las que podria buscar coartada a mi imaginación.
Puedo inventar una noche en la que habláramos, bailaramos y nos rozaramos, en la que nos apasionaramos y disfrutáramos de la eterna juventud y del sexo. Una noche que en la que podría por lo menos, haberlo soñado.
Puedo inventar una noche que acabara y no fuese un deseo, con marcas que aún conservo y miradas que aun me atraviesan, una noche con besos extraños y precipitación, la misma que me dejó seca la boca y la espalda y el alma dolorida.
Puedo inventar una noche para recordar, una noche memorable y sincera, una noche cargada de sensaciones y alegrias, para poder contarla y escribirla, y reirme e ilusionarnos, una ilusion que guardo aun en el estomago.
Puedo inventar una noche que sucedió de verdad, pero que es inventada, como mi vida hasta ahora.

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