lunes, 5 de agosto de 2013

Maldito Duende

He oido que la noche es toda mágia, y que un duende me invita a soñar...
Pues me cago yo en el duende.
   Como algunos ya sabeis el motivo de la reapertura de este blog, he de hacer una valoración positiva de lo que muchos me dicen que no debo hacer, esto es; Drogarme.
Si, me drogo, lo reconozco. Me drogo para pasar una noche sin sueños ni malos rollos. Y es que el problema son los sueños. Podría remitirme a entradas antiguas en este mismo blog, para explicar la importancia que que los sueños tienen en el proceder consciente de éste que suscribe, pero, sucintamente, mis sueños son tan vividos, que dificilmente los distingo de la realidad hasta que despierto. Esto conlleva, en estos tiempos de crisis personal, una serie de inconvenientes que solo puedo combatir con las drogas. Las drogas me permiten dormir alguna hora más y con cierta tranquilidad. Me aseguran una noche blanca, completamente inocua. Me proporcionan un despertar dulce y una lenta incorporación a la rutina diaria que puedo permitirme. Por supuesto he vuelto al café y la cola como combustible de mi consciente, ya sabeis, el viejo ciclo estimulante-somnifero que tanto ha dado que hablar. Pues bien, la falta de mordacidar e ironia no es mas que otro sintoma de esta particular reentrada diaria que me auto inflijo. Tanto que hemos criticado el modo de vida americano...


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