domingo, 24 de enero de 2010

¡Y volvemos con que la abuela fuma!

Ya son las doce de la noche y llevamos más de veinte temas ensayados y dos o tres cubaticas en el gollete (es una ocasion especial). Eso son unas tres horas de currele despues de todo un lunes.

El Melu, que se ha traido al ensayo a su cuñao, unico testigo de nuestra renovación (ya que estuvo en "aquel concierto"), y propone que pongamos en comun nuestras opiniones. Pin pam pun, este arreglo..., el sonido en este otro..., Esas improvisaciones que... pues yo tocaria esto asi... ¿entonces tocamos en febrero en el Reempalme?...

Y ahi aparece el fantasma, el fantas ma del directo que nos persigue desde hace ya un año, antes incluso de "aquel concierto".No es falta de confianza, como dice Victor (al menos yo no lo creo), si estamos dispuestos a tocar delante de la familia en un privado, sabiendo que este es el público más dificil, por quwe se creen en la obligación de darte su opinión sincera, aunque no tengan ni puta idea. Tampoco es un afan perfeccionista ni de gusto musical pues de echo es ahora cuando disfrutamos todos de un repertorio que sa va adaptando a nuestros gustos, y el nivel es mas parejo en el terreno técnico.

No, ya sé que no somos profesionales dxe la música... ¿y?¿Cuantos de los que van a vernos o ya nos han escuchado lo son?

El fantasma del directo del es una especie de miedo escenico que sale a relucir cada vezcada vez que medimos lo que hacemos con lo que pensarán los demas.

Vamos a aplicar un poco de matematicas aristotelicas:

Disfrutamos del ensayo si nos sale bien el ensayo, ergo:

disfrutamos + ensayo = bien + ensayo

disfrutamos + ensayo - ensayo = bien

despejamos la ecuación y: disfrutamos si nos sale bién


Amigos, volvemos con que la abuela fuma, ¿no habiamos quedado en que lo importante de esto era disfrutar?
Pues adelante.



PD: Y esta foto la pongo en homenaje a mi nueva musa Kat Von D

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