sábado, 3 de octubre de 2009

La enfermedad y yo

Una persona de mi entorno cercano está enferma. Está pasando por el peor momento de su vida, recibiendo quimioterapia. Normalmente, mi relación con esta persona no es demasiado constante ni rutinaria, hablamos poco o nada por teléfono y nos hacemos alguna visita esporádica, o quedamos para algunas cervezas y si nos vemos más a menudo es por motivos indirectos o compromisos adquiridos con terceros.

Ahora, por estar enferma, lo políticamente correcto sería que la preocupación por su salud, la cual tengo, hiciese que la llamase más veces o que estrechara un poco mas la relación.

Pero pasa que se me antoja un poco hipócrita e insensible; hipócrita por que antes de esta situación, como he dicho antes, apenas si hablamos por algo más que compromiso, y ahora todas las semanas, e insensible por que siento que cuando lo hago le recuerdo, otra vez y no soy el único, todo por lo que está pasando, recordarle que está en el peor momento de su vida.


PD:¡Que vengan a decirme que lo que llevo haciendo años y por lo que me han felicitado tantas veces e incluso me ha hecho ganar pasta, no se puede hacer o está mal hecho, o que no sé hacerlo, me toca tanto los güevos...!¡Señora que antes de rallar los tomates hay que lavarlos!

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