jueves, 1 de octubre de 2009

Jaime Garay Dixit:

Los comentarios los entiendo viniendo del patrón del blog, pero las fotos, ¿de dónde cóño las sacas? Quiero decir, ¿de qué coño las sacas?

Bueno, bueno, así que no estamos pensando en separarnos… ¡Pues menos mal!

En fin, ya va siendo hora de hacer el esfuerzo de dar noticias, porque estoy sublimando tanto estos últimos meses (años, más bien) que ni me interesa el amor ni na! Estoy empezando a tener una idea peligrosa sobre el amor, pero como casi todos mis amigos están ya casados, ¡me la guardo para mí solito! Además, mis teorías son totalmente ficcionales porque se basan en el miedo al matrimonio. No me extraña: dado el carácter de las mujeres, ¿qué acto hay más valiente hoy día que el casarse? Ir voluntario a una guerra o algo así…

Así que os hablaré de lo que puedo. Y es que hoy he vuelto a Alemania después de algunos años, demasiados ya. ¡Qué maravillosa sensación salir de la estación de C… y toparte enseguida con la sucia catedral rodeada de bares y quioscos de salchichas con mostaza! Lo primero que he hecho ha sido pedirme una bratwurst con una Paulaner. Pero lo que me preocupa es que lo he hecho intuitivamente. ¡Debe de ser para mí algo más íntimo que la magdalena de Proust!

Estoy ahora encerrado en el hotel, pero en vez de preparar mi conferencia o llamar a una putilla, he pedido que me sirvan otra salchicha con cerveza. Me he puesto a ver la tele y veo que parece que gobernará otra vez el mismo partido. Dicen que hay un récord de gente que no ha votado. La banalidad y la indiferencia conquistan también este país. Mientras sigan haciendo estas salchichas y esta cerveza, me digo, que hagan lo que quieran.

Bueno, no sé si tendré ocasión de escribir algún delirio más.
Bis bald, meine freunde.

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